El fin de semana finaliza con la visita de El Chorro (Segovia) y la ciudad de Buitrago de Lozoya. El Chorro, una pequeña cascada al norte de Madrid, ya en Segovia, como hemos señalado, no dejó de maravillarme tanto por la cascada en sí como por los regalos que toda la montaña, su hogar, nos ofrecía. La sola luz solar filtrándose entre los pinos y posándose delicadamente sobre las hojas y la roca era todo un espectáculo digno de ser representado por los grandes genios de la pintura.
En la visita de Buitrago de Lozoya tuve una experiencia muy similar a la que experimenté en Pedraza. Ciertamente, Pedraza me impactó bastante más ya que es totalmente medieval (excluyendo los automóviles) y Buitrago está, por así decirlo, más "actualizada", sembrada por muchas casas del siglo XX. Sin embargo no dejó de maravillarme con el encanto de esta pequeña ciudad. Monumentales estructuras como la alcázar o la iglesia de Santa María del Castillo destacan en el skyline buitragueño añadiéndole una incalculable belleza a un pueblo que sin estos regalos sería más anodino y trsite.
La alcázar estaba arreglándose tras seguramente años de abandono, pero lo que sí pudimos visitar fue la mencionada parroquia de Santa María (la única que queda de las cuatro que llegó a poseer Buitrago en el siglo XVI) y que se incendió accidentalmente en 1936, llegando a ser reconstruida hacia 1980. Entre sus muros, especialmente en el techo, nos explica que hubo un tiempo en el que en Buitrago convivieron en relativa paz tanto la comunidad cristiana como la musulmana como la judía, esto queda reafirmado en toda la parroquia, pero cobra una forma muy clara cuando miramos al altar, en donde vemos a Cristo crucificado, y sobre la cabeza de El Salvador, aproximadamente a dos metros sobre Su cabeza, podemos hallar un verso del libro sagrado del Islam, el Corán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario